domingo, 13 de noviembre de 2016

MUNDO CAUSAL XXIII "El regreso"


Monchian les indicó que cada uno del grupo causal cogiera su pañuelo rojo y se lo atara a su cabeza, seguidamente que entrelazaran sus manos hacia arriba formando un circulo.
-      Recordad todos que habéis casi vencido a los fobios, que en el mundo real nada podrán hacer en contra vuestra, estáis de alguna manera inmunizados a esa negra amenaza. Lugosian es la amenaza del mal allí. Al mundo causal ya no podrá volver jamás si lográis regresar vosotros antes al mundo real. También sabéis que vuestro aspecto, en unos casos más –mirando a Bennu – y otros menos, difiere del que tenéis aquí.
-      Y tú Monchian ¿qué harás? -Dijo Mara.
-      Permaneceré aquí en el Mundo Causal; yo formo parte de ello…..hasta que en algún momento la Luz Redentora me llame atrayéndome hacia ella. Ya sabéis que soy un ente espiritual, que llegué aquí por una brecha espontánea producida de forma natural en el sistema cartográfico del sendero astral; aunque…. igual el Sr.Fripp propició mi llegada, nunca lo sabremos.
-      ¿Podremos llegar al mundo real? –Preguntó Banton.
-      Pues eres tú, Banton, el que podrá realizar el trasvase. Lugosian ya lo descubrió y por eso quería llevarte con él. Tu capacidad sensorial es tan alta que ayudarás al resto con éxito, acompañados por el especial pañuelo rojo impregnado de esencias chamánicas. Solamente tienes que desearlo y tener la perspectiva única que puedes lograr con tu visión desde cualquier punto del universo.
Banton aseveró con un gesto de cabeza hacia Monchian y una sonrisa luminosa y radiante dirigida hacia el grupo, que transmitió una enorme seguridad y confianza en todos.
Con sus manos entrelazadas hacia arriba formando un círculo, Banton les miró a cada uno a los ojos con profunda y serena quietud, giró su vista hacia Monchian y ella le devolvió una sonrisa de Gioconda. Desaparecieron en ese microinstante, sonriendo y emanando de ellos una vitalidad vigorosa que aún Monchian pudo sentir minutos después al cubrir de lágrimas su rostro envuelta en su soledad del Mundo Causal.

-      Nos veremos en la Glorieta de los Lotos el día y la hora señalados. –Fueron las últimas palabras de Banton que oyeron todos en el Mundo Causal.


Gabriel despertó del coma en el que estaba atrapado desde que se dejó caer desde el tejado del reformatorio. Recobró la vida y preguntó el día y la hora al enfermero más cercano, se vistió con ropa deportiva y un chándal que cogió de un armario, diciendo al enfermero mientras se marchaba aprisa –Tengo una cita ineludible, señores.

Silvano despertó en su cama, comprobó que era festivo mirando el reloj digital de su mesita de noche y la hora temprana. Dio una palmada al aire y saltó de la cama con energía. Quedaba tiempo para asearse y acudir a su cita.

Mara decidió pasear por su barrio al alba del nuevo día, contempló los edificios, las luces mortecinas de las farolas con el nuevo amanecer emergente, tiendas y bares que abrían sus puertas y gente que emprendía otra nueva jornada. Recibió la luz y el colorido vivencial como un saludo protector, como un abrazo de energía y paz; se sentía plena y sin miedos, nunca más miedos, desterrados y vencidos estaban. Y así se dirigió paseando con elegancia natural hacia su cita.

Banton limpió y ordenó su habitación. Recogió cuadernos antiguos llenos de anotaciones, poemas, escritos, todos a punto de perecer en el descuido, y los clasificó de alguna manera para volver a darle la vida que merecían. Se aseó con esmero, como ya ni recordaba, desayunó recordando momentos pasados en el mundo causal, peligros, luchas, descubrimientos y revelaciones extraordinarias. Sonrió para sí al saberse renovado vistiéndose para la cita acordada.

Bennu salió del coche modificado y especial que conducía desde su misma silla de ruedas, bajando la rampa automática. Entró al parque por un sendero cubierto de tierra amarilla polvoreada, algo húmeda aún por las lluvias de la noche anterior. No dejaba de recordar sus vuelos en el Mundo Causal y también a Lugosian y los ataques que sufrieron por los fobios. Sabía que él era la amenaza, y con ese ronroneo en su mente avanzaba lentamente sentado en su silla de ruedas camino de la Glorieta de los Lotos.

     
            *Masmoc Utopía



jueves, 10 de noviembre de 2016

MUNDO CAUSAL XXII "El Hacedor"

        
El espíritu astral de Banton se unió a su cuerpo inmóvil, junto a la planicie rocosa, y supo que era uno y renovado, despojado de la adversidad interior que lo lastraba al ocaso. Lugosian había desaparecido en el aire neblinoso unos instantes antes.

Un rayo de luz sonora emergió de las nubes plomizas y bañó por completo a Monchian. Ella recuperó la consciencia y el movimiento; seguidamente a todo el grupo causal le ocurrió igual, fueron bañados por la luz sonora y se reincorporaron. Mara les contó la experiencia que tuvo momentos antes con Lugosian y el descubrimiento de la maldad que éste atesoraba, como servidor de los fobios a través de los tiempos. Banton también relató su encuentro con Lugosian y su negativa a acompañarlo, así como su decaimiento anímico y ausente energía al desaparecer apesadumbrado.

Monchian adelantó varios pasos al grupo, se dio la vuelta y haciéndole señas con las manos les indicó que pararan y se sentaran.
-      Ya estáis preparados para saber más de nuestra realidad en este mundo causal y en el mundo real. Casi hemos vencido a los fobios cuando hemos permanecido fuertes y unidos; y la determinación interior de cada uno ha hecho que la amenaza decaiga.
Se miraban unos a otros y se reconocían de forma diferente; realmente se sabían fortalecidos y vencedores de sus miedos más terribles y ocultos. Banton, Mara, Silvano, Bennu y Gabriel; Monchian continuaba con la misma serenidad imperturbable como su fiel compañera desde que la conocieron.

Los cielos se fueron abriendo desflecando hilos de luz que dieron paso a una claridad celeste y pura que los reconfortó. Monchian, después de guardar silencio para que todos sintieran la luz de la esperanza que los iluminaba les habló.
-      Os hablaré de una persona que en algún momento de vuestras vidas lo habéis tratado y que os ha influido en la misma más que nadie en el mundo.
Guardó silencio contemplando los rostros serenos de su audiencia, como esperando alguna reacción. Nadie mostró ningún gesto ni movimiento, todos permanecían extremadamente atentos a las palabras de Monchian.
-      Una persona que tiene un don muy especial, tiene la capacidad de ver la intensidad de luz en las personas, de captar la sensibilidad natural en las almas de los seres humanos. Creyó que debía aportar su don para mejorar el mundo y contactó con una organización llamada Comejéns Tronic, especializada en investigaciones sobre el desarrollo de la capacidad de la mente humana para fines médicos y mejora de la calidad de vida de pacientes.
-      ¿Qué relación ha tenido con nosotros? Ninguno nos conocíamos. –Preguntó Silvano mirando al resto como buscando su intervención y respuestas.
-      Os diré. Permaneced en silencio, por favor, para así lograr entender mejor la situación a la que hemos llegado. –Monchian se echó el cabello hacia atrás con las dos manos dejando su rostro claro y diáfano y se sentó con las piernas entrecruzadas para seguir contándoles las respuestas que necesitaban hallar. –Silvano tuvo poco trato con él; nuestro hombre estuvo en el centro comercial donde trabajaba, habló contigo –le dijo a Silvano con una sonrisa –y percibió tu enorme luz sensorial. Fue otras dos veces a verte para confirmar su primera impresión y se informó discretamente sobre ti, Silvano. Prácticamente no lo recordarás.
-      ¿Y así ha influido en mi vida tanto? ¿Hablando conmigo tres veces?
-      No. Fue por lo que ocurrió después. A Mara la conoció hace años, cuando ella era muy joven e iba al instituto, y nuestro hombre impartía algunas clases especiales. También captó tu esencia luminiscente en tu enorme aura, Mara. –Le dijo haciendo un gesto con las manos abriendo los brazos al cielo y sonriendo.
-      Pues tampoco sabría quién es el personaje misterioso –dijo Mara serena y lentamente.
-      A Bennu lo conoció en el hospital donde solía ir para aportar conocimientos y experiencias con el doctor Karl Lugor. Fue pocos días después de tu accidente que te postró en la silla de ruedas. Él consiguió con ejercicios mentales salvarte la vida, gracias también a la extraordinaria luz de energía que desprendes y que él captó.
El águila hizo un movimiento de asentimiento, con la cabeza hacia abajo, en dirección a Monchian.
-      Gabriel, ¿sabes de quien hablo?
-      No sabría decir –respondió Gabriel.
-      Se trata de tu tutor y profesor de literatura durante tu estancia en el reformatorio.
-      El Sr. Fripp –dijo Gabriel con un gesto de sorpresa.
-      Así es, el Sr. Fripp estuvo relacionado con cada uno de vosotros y de muy diferente manera, como ya os he explicado.

Un silencio imperturbable, grueso y pesado, llegó de no se sabe dónde y maniató las voces del grupo causal. Durante unos minutos, que parecieron horas, estuvieron reflexionando sobre las palabras de Monchian y los recuerdos que tenían del Sr Fripp, intensos y vívidos para algunos, y efímeros y etéreos para otros.
Monchian se levantó y dando pasos cortos alrededor del grupo, que permanecía sentado en la planicie de rocas, reanudó su explicación con ritmo lento y claro para que fuera plenamente asimilado por todos.
-      Escuchad con atención, por favor. El Sr Fripp estuvo trabajando en investigaciones relacionadas con esa luminiscencia tan especial que vosotros desprendéis. Todos poseemos esa energía astral o del alma, como queráis llamarla, y él descubrió unos resortes naturales en ese campo de forma sorprendente y reveladora. –Hizo una pausa para observar las caras hipnotizadas por sus palaras y el silencio total en el lugar donde se encontraban. –El hombre del que les hablo logró cartografiar el plano astral, localizando y rastreando el único sendero por el que discurren las almas cuando dejan sus cuerpos inertes. Fijó el túnel que estas entidades recorren hacia la Luz divina una vez desprendidas de su envoltura terrestre.
Monchian siguió relatando su historia y les contó que el Sr.Fripp creó un aparato que regulaba y dosificaba la intensidad astral captada en las personas. Comejéns Tronic le dejaba trabajar con total autonomía en sus trabajos, hasta que decidieron colocarle un ayudante para “facilitarle” las tareas y avanzar más rápidamente, un científico llamado Lugosian. Él aferró la confianza del Sr.Fripp y en poco tiempo éste le fue desvelando la mayor parte de sus investigaciones, hasta que un hecho, desapercibido hasta entonces, le abrió los ojos; Lugosian no desprendía ni la más mínima luz astral en su cuerpo, ni una pizca; no tenía. A partir de ahí fue resguardando sus avances pero Lugosian se percató e intervino.
Monchian les dijo que Lugosian localizó el paradero de todos los que se encontraban allí, además del caído Franz, todos tan especiales, e hizo una prueba para anularlos y alimentar a los fobios con un plato muy suculento, sus almas tan enriquecidas, tan vigorosas y potentes; sin que se dieran cuenta los secuestraron mientras dormían y les llevaron a un lugar extraño más abajo de las alcantarillas de la ciudad, un lugar oculto y secreto llamado Subsuelo.
-      Allí, en el Subsuelo, un lugar salvaje donde se arrincona a personas peligrosas e incomodas para el sistema, os hicieron todo tipo de pruebas y experimentaron con vuestra enorme energía astral tan especial que poseéis. –Monchian no pudo ocultar una expresión de hastío y repugnancia al hablar de aquello. –A la mañana siguiente os dejaron en vuestras casas, no sin antes inyectaros una droga que haría lentamente que fuerais frágiles para el ataque de los fobios en vuestros sueños, siendo presas fáciles para ser devorados engullendo éstos vuestra energía astral y llevándoos al suicidio de una manera inexorable e inexplicable para todo el mundo.

El grupo causal se miraban unos a otros sintiéndose, de alguna manera, aliviados y fuertes por estar vivos; y mucho más después de conocer los detalles del peligro que habían superado.
-      Monchian, ¿y cómo llegamos aquí? –Preguntó Gabriel levantándose y cruzando los brazos apoyando su espalda sobre una gran roca parda.
-      Pues os diré al respecto; el Sr.Fripp fue alertado cuando estaban haciendo los experimentos con vosotros la noche en que os raptaron. Una extraordinaria mujer, una sobresaliente científica llamada Darshan, que trabajaba para la gran corporación multiempresarial llamada Diamond Dogs. Esta enorme organización controla de forma directa, o bien de manera velada, a Comejéns Tronics y también a la misteriosa y oscura entidad que es el Subsuelo.
-      ¿Y qué hizo esa tal Darshan? –Preguntó Banton muy atento a las explicaciones de Monchian,
-      Ella, arriesgando su vida, avisó al Sr.Fripp de lo que estaba ocurriendo y gracias a ello pudo intervenir posteriormente para traeros a este mundo causal. Causal porque la razón de su creación son el ímpetu de Fripp para salvaros y ella es la causa de que esto exista, una creación del mismo Sr.Fripp, el Hacedor. Él encontró una fisura, una grieta en el sendero que lleva a las almas hacia la luz divina redentora, ahondó en ella y mezcló sustancias inmateriales de sus conocimientos con su don para la captación de luminiscencia astral en los seres vivos. Pudo dar forma y ubicar en un aparato tecnológico situado en lugar seguro y secreto, incluso para él, puesto que al tener vida propia por la intervención de las energías de la naturaleza y sus dones infiltrados por millones de almas en todos los elementos que forman este Mundo Causal, ya es un elemento individual y autónomo regido por esos millones de energías astrales positivas y redentoras. Fripp logró que pudierais venir aquí y libraros del suicidio inminente que os esperaba, devorados por los fobios. Con el trozo de tela del pañuelo rojo que permanecía con vosotros, hecho con una mezcla de sustancias tecnológicas y elementos chamánicos, os permitíó traspasar el umbral y llegar hasta mi.
-      ¿Ya estabas aquí entonces, Monchian? –Preguntó Mara algo sorprendida.
-      Así es. Aquí estaba y aquí podré permanecer hasta no se sabe cuándo. Yo soy un ente espiritual que se coló por la brecha que descubrió el Sr.Fripp en el sendero que lleva a las almas hacia la luz divina. Este mundo especial me atrajo como un imán de alguna manera y he podido ayudaros al conocer la esencia maligna de los fobios. El resto ya lo sabéis. Vosotros podréis regresar al mundo real; debéis regresar y reuniros allí para acabar con Lugosian.
    Él es la mayor amenaza.

            
                 *Masmoc Utopía



domingo, 14 de agosto de 2016

MUNDO CAUSAL XXI "Renacimiento de Banton"

  
La niebla. La niebla arañaba en el interior de Banton, horadaba en su inconsciente como si invadiera otras vidas que llevara sobre su alma. Percibió un tirón hacia dentro de sí mismo y sintió cómo él mismo salía de su cuerpo y se observaba desde fuera, permaneciendo allí inmóvil y embelesado en la contemplación de la nube rosada y violácea que avanzaba hacia ellos. El discurrir del tiempo quedó congelado para todos, aunque el aura de Banton se movía libre por el entorno rocoso. No apreció que a sus amigos les sucediera igual que a él, ellos permanecían como piedras sujetas a las blanquecinas rocas y no sintió sus espíritus fuera de sus cuerpos.

Entonces avanzó hacia el centro de la planicie rocosa, envolviendo su aura en nieblas multicolores. Apreció un intenso olor a ozono que le hizo recordar a Lugosian. 
Súbitamente vio pasar su vida, desde su nacimiento hasta ese mismo instante, en un fulgor de luz que lo irradió completamente como un rayo líquido de plasma. Todos sus compañeros en este mundo especial permanecían inmóviles; entonces asimiló que su espíritu era la esencia que le permitía observar desde algún punto del universo la escena paralizada, para que su alma absorbiera sus fracasos y desengaños, sus miles de amaneceres en lucha con su fantasma autodestructivo, con su asesino perenne que le llevaba al ocaso. 
Espontáneamente, elevó sus brazos lateralmente hacia el cielo describiendo la imagen de una circunferencia al tocar sus manos en lo alto; un haz de armoniosa luz celeste acompañaba el trayecto de sus manos cerrando el círculo. Mantuvo las palmas de sus manos unidas, la luz celeste refulgía formando la línea del círculo cuando ésta se desplazó hasta sus manos elevadas sobre su cabeza; Banton bajó sus manos unidas, envueltas en luminosa energía, hasta el centro de su pecho, deteniéndose allí y sintiendo como la llama de luz penetraba en su interior. Mirando a la espesa niebla que lo envolvía vio proyectada una imagen en la que se apreciaba nitidamente cómo el oscuro abismo de desesperación y abandono que iba engullendo su alma se hacía más pequeño hasta desaparecer, tragado por un océano de luz que inundó su espíritu seco y polvoriento ausente de afecto. 
Sumido en una paz infinita, como nunca antes había sentido, supo que brotaba en lo más profundo de su ser la semilla del perdón consigo mismo. Y con ello su renacimiento.

El rugido seco de un rayo luminoso a su espalda hizo girar a Banton para contemplar la figura misteriosa de Lugosian sobre el suelo empedrado.

-      Esperaba poder hablar contigo, Banton.
-      Soy otra persona desde la última vez que nos vimos en la terraza de un bar. Ahora comienzo a reconocerme. Dime, Lugosian.
-      Es cierto, te noto cambiado. Será por la nueva compañía en este mundo. ¿Te han hecho bien?
-      Me han devuelto la fe en mí, no sé si se lo han llegado a proponer pero siento que la luz de la esperanza brota de nuevo en mi interior.

Lugosian iba a seguir la conversación, pero se detuvo entrecortado al recibir la oleada de serenidad que emanaba desde la figura astral de Banton. Quedó en silencio mientras una fina lluvia comenzó a caer lastimeramente. Se dio la vuelta, palpando con su bastón el suelo rocoso, y comenzó a andar mirando al cielo como esperando una aparición, alejándose de Banton cuando éste le preguntó..

-      ¿Por qué pude estar hablando contigo en el mundo real y al instante aparecer de nuevo aquí¿ ¿Cómo podía hacerlo? He intentado hacerlo de nuevo sin éxito.
-      Era fácil para ti entonces, con una pequeña ayudita mía. Ahora no podría ser, has cambiado.
-      ¿Me ayudarías a conseguirlo, Lugosian?
-      Eras la presa más fácil para mí, estabas invadido por la negritud del hastío y el abandono. Eras mi favorito para acompañarme en mi vagar por los planos astrales y oníricos capturando almas para mis amos, los Fobios. Ahora tus vivencias en este mundo y la luz que has encontrado fortalecen enormemente tu alma; pereceríamos los dos si emprendemos el mismo camino.
-      Entonces, eres el lacayo de los Fobios, eres el que recoge alimento para que persista su maldad, eres su siervo.
-      Y tú ibas a ser mi aprendiz, mi compañero para cuando la flaqueza y las dudas pudieran arrinconarme y tú me auxiliaras. Aunque ahora no estoy nada seguro; “La que todo lo ve” ha reavivado las brasas en hogueras de dolor arrinconadas y olvidadas, los recuerdos han vuelto y algo casi muerto golpea en mi interior, el remordimiento y la pena están llegando.

Alejándose de Banton mientras él permanecía inmóvil, su voz iba siendo más baja, sus movimientos al andar más lentos y pesados.

-      Puede que Fripp tuviera razón, después de todo.

Fueron sus últimas palabras en un tono casi inaudible antes de desaparecer engullido por una niebla violácea.



      *Masmoc Utopía



sábado, 18 de junio de 2016

MUNDO CAUSAL XX "Mara ve tras Lugosian"


El grupo causal quedó inmovilizado cuando la niebla violácea los envolvió. El reloj del tiempo congeló sus manecillas y los paralizó en un dormir inerte.
Mara percibió inmediatamente la nueva situación. De alguna forma esperaba que ocurriera algo así. También se encontraba inmovilizada pero su aura espiritual se desprendió de su cuerpo y logró salir de él con súbita naturalidad. Observó al grupo envuelto en la niebla y adherido a las rocas cuando comenzó a andar con determinación hacia el bosque buscando….

Hay algo que no me cuadra en todo esto. Todo el grupo confía en Lugosian pero yo no logro fiarme de él. Si estamos en esta situación, con Bennu mal herido y el fallecimiento de Franz, se lo debemos a Lugosian. Tengo que separarme del grupo, ir a su encuentro y afrontarlo.

Tras una inmensa roca granítica, apoyando su encorvada espalda en la blancuzca superficie, encontré a mi objetivo. Él me miró sorprendido al verme.
-      Vaya, vaya quién se ve por aquí ¿Me estabas buscando?
-      Así es. Quiero que dejes al grupo en paz. Estás haciendo el doble juego entre nosotros y los fobios. Es más, estás vendido al mal, a los fobios.
-      Mira por donde... –respondió Lugosian –Los hombres con sus categorías, jerarquías, catalogaciones y juicios son insoportables, y veo que nada ha cambiado desde hace siglos. Tú, en tu grupo, ¿no percibes una cierta jerarquía? ¿No ves que Monchian os trata como si fuera la sabía del grupo? Ella guía, ella sabe, ella salva... ¡Ay pequeña! ¿cuándo entenderás y harás valer? ¿No ves cómo te tratan? Como la frágil, la débil…...pero yo estoy aquí para ayudarte.
-      No necesito tu mano, Lugosian, tu mano es peligrosa. No cederé a tus provocaciones. Además estás equivocado, Monchian lo ha dejado claro, somos un grupo unido contra los fobios, pero al mismo tiempo no nos dejamos guiar por nadie como el resto de los humanos. Tenemos consciencia propia. Nuestra guía es la videncia.
-      Jajaja... No me hagas reír pequeña –provocó Lugosian
-      Y créeme, te pusieron un nombre equivocado. Mara, significa amarga. Sin embargo yo te nombraría “La que todo lo ve”.... ¿Te das cuenta cuánto te aprecio?
-      Quizás en esto lleves razón. Veo todavía con mayor claridad después de enfrentarme a los fobios. Veo en ti un ser despreciable.Veo también que traicionaste a tus mejores amigos. Te vendiste al poder de los fobios a cambio de inmortalidad y poder. Lugosian, estás solo y viajas con tu pena por los sueños de los humanos, capturando almas inocentes para alimentar a los fobios con su energía.
        Deambulas por el lago con tu bastón, que antaño fue tu arma digna, golpeando las piedras como un loco para llamar la esencia de tus viejos amigos de otras vidas ¿No te das cuenta que ahora están lejos de ti y que jamás regresarán contigo?

El silencio que producían mis palabras en él me daban fuerzas para continuar exorcizando su presencia maligna.

-      Has vagado a través de los siglos y conoces a los humanos en sus límites y defectos, pero nunca entrarás en contacto con sus almas. Tal pureza no te corresponde...Tu alma está corrupta y perdida para siempre.

Mientras afrontaba a Lugosian,  sentí el miedo que subía irrefrenable, sabía que si no conseguía dominarlo, mi enemigo podía utilizarlo contra mi.

-      Me estás irritando, Mara. Nunca conseguirás distinguir entre la gente que te aprecia de las que no lo hacen...Tú allá, pequeña.

De improviso los ojos de Lugosian se hicieron más oscuros e impenetrables, y tras un alarido de guerra que resonó como un eco en todo el bosque, su figura se materializó cabalgando un oscuro caballo, con yelmo y espada en la mano alzada y preparado a galope para atacarme.
Inicié una carrera desenfrenada sin dejar de mirar hacia atrás al malvado caballero. En mi desesperada carrera tropecé con una piedra mientras intentaba levantar un brazo para protegerme de la espada de Lugosian y de las extremidades del diabólico caballo.
No tenía salida ante tal potencia maléfica. En aquel momento, revolviéndome sobre el suelo rocoso, le grité...

-      ¡Tú la mataste, tú mataste a tu hermana!
 Lugosian frenó su carrera y su espada a dos centímetros de mi cabeza.
-      Tú la mataste de pena cuando vendiste a tu mejor amigo a los fobios. Era el amor de tu hermana. Sabes bien que ella no pudo resistir al dolor de la perdida y se dejó morir lentamente de tristeza. ¿Cuántas vidas aún para alimentar tu sed de poder Lugosian? Tú allá. Ahora tienes la posibilidad de elevarte, de salvarte y de ayudarnos, liberándonos de los fobios para siempre y redimiendo tus errores. Para ti la elección, Lugosian...
-      Tus palabras hieren más que mi espada. –Pronunció  Lugosian, que en aquel momento luchaba entre su parte humana y sobrenatural. –A mí la elección.

Me alejé cabizbaja, caminando hacia el encuentro con el grupo, esperando haber instaurado en la enfermiza alma de Lugosian la idea del sacrificio para liberarse a sí mismo de la eterna penumbra, y al mismo tiempo liberar para siempre a nuestro grupo de los fobios con su sacrificio.

El agotamiento me invadía aunque al llegar junto al grupo causal sentí como la energía volvía a mi espíritu, sintiéndome plena y vital al fundirme con mi cuerpo. La esperanza nos acompaña.




     *INDACO

jueves, 14 de abril de 2016

MUNDO CAUSAL XIX "Anajata"


El lago, ese animal desaforado a veces, y el gran amigo que reconforta y escucha paciente en otras, quedaba atrás mientras el grupo caminaba hacia el refugio de Monchian, que en cabeza les animaba a seguir adentrándose por una zona nueva y desconocida para la mayoría. Un transporte improvisado con ramas y palos servía a Banton y Silvano para llevar a un Bennu malherido y apesadumbrado. Mara y Gabriel, en la cola del grupo, sin embargo iban recuperando algo de vitalidad cómo si se la transmitieran el uno al otro con su sola presencia. Tras un largo trecho caminando en sepulcral silencio, Mara reaccionó hablando vivamente. 
  
       - Monchian, ¿no íbamos a la cabaña?

     - La cabaña ya no existe. Sentí que desaparecía en pedacitos etéreos cuando conseguíamos que el cuerpo causal de Franz regresara y se fundiera en cohesión astral con su espíritu. No queda nada, ni rastro. La cabaña era algo que yo creé y que el aberrante vacío me la ha arrebatado con sus oleadas de maldad. –Respondió Monchian sin dejar de mirar hacia delante.

Subían por una ladera empedrada salpicada de arbustos musgosos y líquenes silvestres; algún que otro árbol solitario saludaba su avance casi procesional con un suave vaivén.

     - Esta zona me es familiar; es donde aparecí por primera vez en el mundo causal. ¿Nos dirigimos a un punto concreto por aquí? –dijo Gabriel.
     - El camino está por delante. –Sentenció Monchian atrayendo un silencio respetuoso al grupo que nadie osó quebrar hasta alcanzar una cima cubierta de grandes rocas graníticas, grisáceas y blanquecinas.
     - Aquí, en este preciso lugar desperté en mi nuevo mundo, aquí llegué desconcertado y lleno de temor. No había vuelto desde entonces. Me repelía la idea de sólo pensar en regresar, algo dentro de mí me alejaba instintivamente de este lugar como algún tipo de autodefensa, creo. -Gabriel habló como para sí mismo, como para otro yo que quisiera nacer y redescubrir...
     - La mayor parte de la gente desea ser conducida. Los instintos tribales nos acompañan desde el albor de los tiempos. –Monchian les habló deteniéndose y dándose la vuelta con un gesto delicado.– Sabéis  que no formáis parte de esa mayoría.

Se hizo un silencio de catedral gótica después de sus últimas palabras y Monchian leyó en sus rostros como adentraban en sus conciencias; esperó unos breves segundos y continuó.-
     -  Gabriel, has logrado salvar tu profundo temor interno, has vencido a tu propia desconfianza en tí mismo y en todo a tu alrededor. Y lo has conseguido con la presencia de todos en el ascenso del camino, de forma natural aunque sintieras la semilla del temor y el rencor cómo llamaba a la puerta de tu corazón.

 Gabriel se sentó en una reluciente y pulida roca, miraba uno a uno a sus acompañantes con una expresión en su rostro rebosante de inocencia y gratitud, que transmitía a los demás. Cruzó sus ojos con los de Monchian, se levantó y se acercó a ella, y al sostener su profunda mirada sintió en el interior de su pecho como si le introdujera su mano en su chakra anajata y agarrara con su mano izquierda una serpiente alada que luchaba por sobrevivir, dando dentelladas con sus fauces abiertas buscando una presa desvalida.
     - Haz lo que debas hacer, Gabriel. Eres tú. –Le dijo Monchian, sin parpadear lo más mínimo y con una exquisita expresión serena.

Súbitamente, Gabriel se giró con extrema velocidad desprendiendo su arco del hombro con su mano derecha y agarrando una flecha de su carcaj con su izquierda, plantó su rodilla en roca, tensó la cuerda del arco al máximo posible y disparó la flecha hacia un cielo neblinoso y traicionero. De inmediato cayó abatido por la flecha del joven, sobre la extensa zona rocosa donde se encontraban, un ser monstruoso y descomunal, mitad serpiente y mitad buitre, emplumado y escamoso por zonas anacrónicas. Todavía agonizante, la aberrante bestia, babeando de furia y rabia, emitiendo un espeluznante rugido agudo y ondulante que los envolvía a todos en el terror, intentaba incorporarse sacando una lengua bífida verdosa que escupía y salpicaba hacia todos lados, desprendiendo un veneno mortal. En su desesperado intento de atacar, el monstruo viró bruscamente serpenteando en dirección a Monchian y levantó una de sus alas con terminaciones de garras en sus puntas para aplastarla. Una nueva flecha lanzada por Gabriel entró por su pestilente boca abierta y acabó con su persistente maldad de manera fulminante.

Todo el grupo se unió junto a Monchian. Gabriel permanecía con su arco medio tensado observando los cielos plomizos. Mara se acurrucó junto a Bennu y le acarició sus plumas rebuscando en su interior un efecto purificador como el que sintió cuando emergió del lago, el águila la miró inundado de gratitud que ella percibió al instante. Silvano no dejaba de observar expectante la gran planicie de rocas como si esperara que algo o alguien apareciera. Banton daba pasos cortos a un lado y otro, casi rítmicamente. Un sol mortecino iba despidiéndose atrayendo un frío creciente.

     - Estamos derrotando a los fobios; siento cómo pierden poder sobre el grupo. Esperaremos aquí hasta que llegue nuestro conector; creo que no debe tardar. – Les dijo Monchian, girando su vista desde el inmóvil engendro maligno a la enorme planicie de rocas refulgentes, donde Banton fijaba su mirada en la densa niebla que crecía rápidamente.



    * Masmoc Utopía


viernes, 25 de marzo de 2016

MUNDO CAUSAL XVIII "El aura de Franz"

                  
Monchian, arrodillada sobre el verdoso musgo que envolvía un árbol derruido, acariciaba el plumaje de Bennu palpando sus alas. Comprobó que no tenía heridas de importancia, sin dejar de mirar a sus ojos entristecidos.
-      Hemos hecho todo lo que hemos podido –le dijo señalando con la vista el cuerpo de Franz junto a ellos.

Gabriel, Silvano y Mara llegaron hasta ellos y contemplaron la escena, algo agitados tras la carrera para alcanzarlos.
Mara, instintivamente se dirigió hacia Franz, posó su mano izquierda sobre su propio pecho y la mano derecha sobre el pecho de Franz. Monchian cogió el pañuelo rojo que Franz llevaba entrelazado a su muñeca y se lo colocó sobre el rostro de éste. Mara continuaba, con los ojos cerrados, en la misma posición junto al cuerpo de Franz.
Silvano y Gabriel se acercaron junto a ellos cuando súbitamente apareció Banton de la nada y agarró la mano que Monchian le tendió diciéndole  –Ayúdanos; sin ti su aura padecerá eternamente si no regresa al mundo real.
Con un silencio sepulcral y una relajación interior como hacía siglos que no sentía, Banton puso su mano izquierda sobre su frente y su derecha sobre la del rostro de Franz tapado por el pañuelo.

Las nubes tornaron procelosas a enmarcar de rojo el instante, un viento céfiro atraía un discreto olor a ozono, el movimiento de las ramas de los árboles arrullaba con sus hojas una continua melodía natural; una niebla rojiza y gris les envolvió por completo. 
Bennu pudo incorporarse y se colocó entre Mara y Banton, desplegando sus alas y tocando con éstas a ambos; los demás entrelazaron sus manos entre ellos, donde en un extremo Gabriel posaba su mano en el hombro de Mara y en el otro extremo Silvano a Banton. Mara seguía con los ojos cerrados, con su mano izquierda en su pecho y la derecha en el de Franz.

Monchian habló al aire enrarecido –Causa es.

La niebla mutó a un color violáceo crepuscular, se pegó a cada uno de ellos creándoles una asfixia total, y como un ente gaseoso con vida propia se agrupó sobre sus cabezas y se dirigió sobre el cuerpo inerte de Franz.

-      Causa fue –dijo Monchian.

Mara y Banton dejaron de tocar respectivamente el pecho y la frente del cuerpo de Franz. Silvano continuaba agarrando el hombro de Banton, al igual que Gabriel el de Mara. Todos seguían conectados.

La niebla violácea elevó el cuerpo de Franz en el aire embravecido, lo hizo girar como una peonza enloquecida y lo engulló, desapareció a la vista de todos. El ente gaseoso rugió como mil lobos de la noche y explotó arrojando sobre ellos un líquido viscoso que les quemaba la piel.
-      Rápido, al lago ¡Deprisa! –Ordenó Monchian.
Todos corrieron hacia el lago mientras intentaban desprenderse de la mugre añil, sin éxito. Al entrar en sus aguas el extraño ungüento que los cubría se desvaneció y su efecto abrasador también se alejó.

Al salir del lago quedaron juntos en la orilla. Banton y Mara estaban visiblemente más cansados que el resto. Monchian les indicó que la siguieran hacia la cabaña donde repondrían fuerzas y curarían heridas.
-      Espero que nos reunamos pronto con Lugosian –les dijo, pero todos se encontraban tan exhaustos y abrumados que no articularon palabra ni gesto alguno.

El vacío y la pérdida inundaba sus corazones…


 *Masmoc Utopía


domingo, 10 de enero de 2016

MUNDO CAUSAL XVll "Batalla de supervivencia"


Las garras de Bennu arrancaron  la piel del lomo de un gigantesco gato que presionaba al pequeño ratón, en el que se convertía Franz cada vez que aparecía en el Mundo Causal.
Su aspecto pequeño y peludo había atraído a unos Fobios con forma de grandes gatos aterradores que estaban a punto de engullirlo. Bennu, explorador incansable de los pasos que sus amigos daban por el bosque, había acudido en la ayuda de aquel indefenso ser. Franz, soltado por el Gatanso, corrió a esconderse tras unos matorrales, mientras las tres alimañas diabólicas, una mal herida, se revolvía  hacia el inoportuno rapaz. El salto de uno de los enormes felinos del averno estuvo a punto de rasgar el ala de Bennun, pero con un giro ágil y rápido lo esquivó, lanzando su pico y alcanzando la cabeza del Gatanso.
Uno de ellos, de pelo más prominente y claro, se olvido de Bennu y se centró en la búsqueda de su objetivo; ya iba rasgando los matorrales cercanos, por donde había desaparecido Franz. El miedo hizo que Franz abandonara su refugio y saltó hacía el árbol más cercano; su movimiento fue delatado por el crujir de las ramas,  el Gatanso saltó sobre el tronco del álamo persiguiendo al pequeño ratón hacía el cielo del bosque.
Bennu no podía ayudarle, bastante tenía con resolver su lucha, entonces emitió un sonido fino y penetrante que viajó por el bosque, pidiendo ayuda a sus compañeros, que perseguían su rastro. Se olvidó de los dos Gatansos y viró hacía el árbol, pero justo cuando alzó el vuelo para ir en auxilio de Franz: Un gigantesco ser alado se precipitó sobre él desequilibrándolo  y haciendo que cayera sobre un colchón de hojarasca que tapizaba el suelo del bosque.
Los Gatansos  se apartaron viendo la grandiosa apariencia del nuevo actor en la lucha, corrieron álamos  arriba buscando a su verdadero objetivo.
Bennu, aturdido e indefenso, miró hacia su atacante que volvía para dar un golpe certero y mortal, metros le quedaba para clavar sus garras sobre Bennu; el cuello largo y desgarbado de aquel monstruo alado de grandes dimensiones, fue atravesado por una flecha lanzada desde la espesura por un salvador llamado Gabriel.
Caído y malherido, nublada la vista, Bennu divisó a sus amigos y compañeros de viaje; intentó incorporarse, pero no pudo. Sabía que el pequeño ser peludo corría gran peligro, nada podía hacer, se dejó desvanecer en un sueño reparador que agradecía su cuerpo maltrecho.

Arriba, en la espesura de un techo frondoso de hojas cromáticas de un color rojizo, se libraba una batalla por la supervivencia. La brisa de un aire de invierno, frío y húmedo, despejaba los pequeños ojos del roedor, mientras flotaba sobre la copa de los arboles, huyendo de sus Fobios.
Herido, perseguido y ahora rodeado, tras aparecer uno de ellos frente a él, no encontraba el modo de zafarse de sus amenazantes temores que a punto estaban de hacerlo caer en la oscuridad.
Lugosian le había pedido que luchara y él lo había intentado, pero no había reaccionado a tiempo, era tarde cuando apareció la ayuda, la realidad era esa.

No todos vencen en su búsqueda de la liberación. Algunos preferimos ser reos de nosotros mismos y sucumbir a nuestros temores. Mi mundo acabó aquel día; ella era mi mundo y yo la maté, me veo como me siento. Gracias por todo, Lugosian.

La imagen de ella apareció ante su rostro con una lágrima, ésta cayó sobre las hojas que copaban el techo del bosque e  hizo abrirse el suelo, justo cuando los Gatansos saltaban sobre Franz, cayendo todos al eterno vacío.

Cuando Bennu abrió los ojos, Franz yacía junto a él. Joven de tez morena y rasgos delicados.
Sin duda había encontrado su paz interior, en la oscuridad.



*Tartessus Baobab